no cree en los 'boticarios'

Miles de venezolanos en la frontera con Colombia. CARLOS EDUARDO RAMÍREZ REUTERS

Derecho sobreentendido

Venezuela y el dolor de cabeza para Sudamérica

Publicado: 2018-08-12

Pongamos un ejemplo, hagamos de cuenta que existe la señora Venezuela con 4 hijos, madre soltera que un día vuelve a contraer matrimonio con Nicolás, un hombre sin mayor inteligencia y que despilfarra el dinero en alcohol y fiestas. Nicolás convierte a su nuevo hogar en un infierno, no alcanza el dinero para nada, y la señora Venezuela quiere divorciarse de él pero no tiene los recursos para hacerlo.

La situación se torna tan crítica que la señora Venezuela, viendo famélicos a sus hijos, decide pedir ayuda a sus vecinos para que estos les de alimentos, vestimenta y un techo. Los vecinos en aras de la solidaridad, deciden extenderle la mano, porque consideran que esto será una situación temporal, sin embargo, el tiempo pasa y los hijos de los vecinos comienzan a sentir celos de los hijos de la señora Venezuela.

Los hijos comienzan a sentir rabia y deseos de expulsar a los hijos de la señora Venezuela en vista que la situación se torna permanente, y dado los pocos recursos de los vecinos, empieza a generarse malestar en la casa de ellos también. Por otro lado, el señor Nicolás sigue embriagándose todos los fines de semana, gasta el dinero y se hace rico a costa del sufrimiento de su ya maltrecha esposa, la señora Venezuela.

El señor Nicolás no siente la tormenta en su casa, puesto que sus hijos están a cargo de sus vecinos, el sigue viviendo en su burbuja, totalmente desconsiderado, y todo porque los vecinos cargan con las consecuencias de él. La pregunta es ¿Deberían los vecinos tomar cartas en el asunto?

Este ejemplo dado, es exactamente lo que sucede hoy en día en nuestra región, Venezuela es un país que tiene una inflación que parece no tocar el cielo nunca, el desabastecimiento de alimentos de primera necesidad se incrementa, sin embargo, hay un país que sigue andando a pesar de que es lo más parecido a Siria en el Medio Oriente y todo es debido a que el éxodo de venezolanos le es una válvula de escape para el tirano, porque mientras más venezolanos sigan saliendo de su país, menos será el temor que una revuelta lo pueda derrocar.

Aquí trataré de enfocar el meollo del asunto; primero; no se trata de el hecho porque los venezolanos no se quedan en su país y luchan para derrocarlos, miles de madre arriesgando su integridad salen de su país, porque primero que todo esta el hecho de alimentar a sus hijos antes que quedarse a luchar contra el tirano de Maduro. Segundo, tampoco se trata de cerrar las fronteras e impedir que más venezolanos salgan de su país, esperando que así la olla a presión termine por rebentar y esperar que los militares venezolanos dejen al fin de proteger a Maduro.

El meollo del asunto aquí es ¿Cuál es la presión real y efectiva que están haciendo los países de América del Sur para solucionar este terrible dolor de cabeza? No es posible que mientras los sudamericanos, en un digno ejemplo de solidaridad sigamos albergando a más venezolanos día tras día mientras que Maduro siga en Caracas engordando sus cuentas personales.

La presión diplomática no ha sido suficiente hasta ahora, el Grupo de Lima ha condenado la actuación de Venezuela, lo hemos aislado de cuanto foro internacional hemos podido, pero mientras China le siga prestando dinero y nosotros alimentando a sus conciudadanos, por Caracas las cosas seguirán igual.

Por ello, es que Brasil, Colombia, Ecuador y Perú tienen una obligación moral para con sus ciudadanos y para con los venezolanos de realizar una presión mucho más fuerte, y si ello implica acciones no diplomáticas en aras de sacar del poder a Nicolás Maduro, pues adelante.

Si bien es cierto, que el sistema internacional tiene entre sus principios el de la no intervención en la soberanía interna de un país libre, también es cierto que el derecho de un sujeto de derecho se acaba donde comienza el derecho de otro, lo que en la praxis se refleja en que no es posible que América del Sur tenga que recurrir a malabares para no desamparar a nuestros hermanos venezolanos por un lado, y por el otro soportar la presión xenófoba de una parte de la población.

Es imperativo que América del Sur tome acciones drásticas para acabar con el cáncer de nuestro continente, mientras Maduro siga en el poder, América del Sur tendrá que desviar su tiempo, sus recursos y su atención a un problema externo. No sigamos siendo cómplices de un dictador, y parafraseando al lema nacional de Chile 'por la razón o por la fuerza' unamos fuerzas para acabar con la tiranía de Maduro.


Escrito por

Alè Glucksmann

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